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Ser una persona resiliente para alcanzar la felicidad
Redactado por Alejandra Núñez Luna | 27 de Junio, 2019 | Bienestar
Ser una persona resiliente para alcanzar la felicidad

La complejidad del ser humano reside en el razonamiento, pero también en nuestras emociones. Por lo tanto, cuando nos enfrentamos ante eventos traumáticos de la vida, éstos pueden sobrepasarnos y perturbar nuestra estabilidad mental y emocional.

Ser capaz de superar exitosamente tales situaciones y a la vez salir fortalecido de éstas, es una habilidad clave para encontrar esa paz con nosotros mismos y el mundo en general, y por ende ser felices la mayor parte del tiempo. A esto le llamamos resiliencia y hoy te decimos cómo desarrollarla.

Actitud ante las adversidades

Dentro de los conceptos posmodernos de la psicología, seriamente ligados al manejo de las emociones (inteligencia emocional) se encuentra la resiliencia.

Un término que nació por divulgación del psiquiatra y psicoanalista Borys Cyrulnik, basándose en los escritos de química de John Bowly; y que hace referencia a la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse, recuperando su forma original.

Por tanto, trasladado al área social, señalamos a una persona resiliente cuando ésta tiene la capacidad de sobreponerse o adaptarse positivamente a los contratiempos y salir fortalecido de ellos.

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Imagen: Unsplash

Siendo más específicos, especialistas de la Facultad de Psicología de la UNAM, definen la resiliencia como la habilidad emocional, cognitiva y sociocultural para reconocer, enfrentar y transformar constructivamente situaciones que causan daño o sufrimiento o que amenazan el desarrollo personal.

Es así, que momentos altamente dolorosos como una ruptura de pareja, una enfermedad grave, un accidente, el fracaso de ciertos proyectos muy deseados; un desastre natural o la muerte de un ser querido, pueden ser afrontados de la manera más asertiva posible, a través de los recursos correctos y ciertas características de la personalidad.

Un ejemplo de resiliencia lo podemos encontrar en Stephen Hawking, quien a pesar de la enfermedad degenerativa que lo hacía ser dependiente día y noche, sabemos los grandes aportes y logros científicos que dejó.

Bien puedo abandonarse a sí mismo en su estado y apartarse del mundo, sin embargo, aceptó su realidad y continuó en búsqueda de sus objetivos; demostrando que lo importante no es lo que sucede, sino la actitud que se toma para afrontarlo, aún en el peor de los casos.

Una persona resiliente es así...

Antes que todo, resolvamos esta pregunta: ¿la resiliencia se tiene de manera innata o se adquiere?

Quizá nos sorprenda saber que se trata de una habilidad que puede ser desarrollada a cualquier edad, siendo inherente al ser humano. Varía de una persona a otra y se adapta a cada etapa de la vida, pues depende de conductas, pensamientos y acciones aprendidas (muy ligadas a la inteligencia emocional) que explicaremos a continuación:

  • Una persona resiliente se caracteriza por ser introspectiva, capaz de conocerse a sí misma, profundizar en sus pensamientos y acciones, y así orientar su estado de ánimo.
  • Tiene buena autoestima, lo que le permite valorarse y sentir que merece estar bien, aún en situaciones complicadas.
  • Es segura de sí misma y se siente capaz de hacerle frente a los momentos desfavorables.
  • Acepta su realidad y muestra optimismo ante ella.
  • Es independiente
  • Tiene iniciativa para emprender proyectos o involucrarse en actividades nuevas.
  • Ante los problemas, identifica sus causas y busca soluciones alternas.
  • Reconoce sus emociones y es capaz de gestionarlas.
  • Le encuentra sentido a su vida.

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Imagen: Unsplash

Cabe aclarar que es común pensar que una persona resiliente no experimenta dolor o tristeza. Y, por el contrario, tales emociones son precisamente sus catalizadores comunes ya que crean respuestas adaptativas que transforman su percepción y personalidad.

 

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Quiero ser una persona resiliente, ¿cómo puedo lograrlo?

Ya que sabemos que todos podemos desarrollar la resiliencia, te dejamos algunos consejos que puedes aplicar y mejorar tu calidad de vida:

  • Establece y alimenta tus relaciones: Está comprobado que dar y recibir afecto y tener redes de apoyo nos ayudan a superar los problemas, puesto que el cariño, y la confianza generan bienestar que se ve reflejado en el estado de ánimo. Rodéate de personas que tengan una mentalidad de crecimiento personal y que sean pro activas.
  • Acepta tu realidad y el hecho de que los cambios son parte de la vida, los cuales son retos para crecer en lugar de obstáculos que te hagan estancarte. No te resistas.
  • Aprende a enfrentar los problemas, en lugar de huir de ellos. Si existe la felicidad es porque también se vive su contraparte. Sin el conflicto, el cual está fuera de nuestras manos, no podríamos apreciar los buenos momentos. Por esta razón y aunque suene ilógico, recibe los problemas y conviértelos en un motor de crecimiento. Piensa que mañana quizá sea menor la gravedad y que en un futuro estará solucionado y tú serás mucho más fuerte que hoy.
  • Alimenta tu autoestima y la confianza en ti. Y una buena forma de hacerlo es a través de un análisis interno de tu persona. Identifica tus fortalezas y habilidades, al mismo tiempo que defines tus debilidades o ciertos defectos que pueden afectarte a la hora de los problemas. Conociéndote a fondo y abrazando la totalidad de tu persona, desarrollarás seguridad y sabrás qué conductas puedes mejorar o inhibir para ser una alguien más fuerte.
  • Practica la comunicación asertiva. ¿Cómo? Expresando tus emociones, tu derechos y opiniones de manera honesta sin caer en la agresividad o, por el contrario, la fragilidad. Ser una persona asertiva se sustenta en la autoestima y la confianza en sí mismo, por lo que va muy ligada al punto anterior.  
  • Asume la diferencia entre tu forma de pensar y de vivir y la de los demás. Con ello te ahorrarás malentendidos, angustias y desarrollarás la paciencia y la empatía. Mantén la mente abierta a las ideas de los demás y toma lo productivo y positivo de cada persona. Aprende de ello y mejora constantemente.
  • Sueña, fija metas y cúmplelas. De nada sirve tener grandes planes u si no actúas en pro de ellos. Asegúrate además de que sean objetivos realistas, que vayan de acuerdo con tus capacidades y posibilidades; de tal manera que puedas alcanzarlos y no caer en frustraciones o sentimientos de fracaso.  

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Imagen: Unsplash

La resiliencia y la felicidad

¿Cómo es que ambos conceptos se relacionan? Pues bien, aunque la felicidad en sí no es un estado de ánimo permanente, sino una luz intermitente; la resiliencia ayuda a potencializarla. A mantenernos en un estado de tranquilidad, paz interior y estabilidad.

Al ser la resiliencia una manera de sobreponerse a las adversidades, nos lleva a tener más entereza, a relativizar los problemas. Ser conscientes del aquí y el ahora y por ende tener mayor plenitud en nuestras vidas.

Fuentes:

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Alejandra Núñez Luna - Vida Alterna

Alejandra Núñez Luna

Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la Salle, Bajio.

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